Hay una edad en las que las mujeres maduras comienzan a vivir un cambio en su sexualidad, y es que sus hormonas se disparan haciendo que su apetito y su deseo por encontrar buenas pollas que las pongan a tono, se vuelve insostenible.

A lo largo de esta escena de sexo incesto veremos precisamente a una de estas mujeres quien se ha encaprichado de la gran polla de su hijo, y a quien se encargará de enseñar a follar como un hombre, en un pedazo de polvo como Dios manda.

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Madres e Hijos

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